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La educación como factor ideológico
El
tema de la calidad de la educación no fue tomado en cuenta en el
anteproyecto de la Ley Avelino Siñani, porque simplemente su
preocupación fue otra: ¿Cómo utilizar el sistema de la educación
boliviana como un instrumento ideológico? Es decir que, en realidad, su
orientación está dirigida a implementar una visión estatista y/o
estatolatra de la educación, donde el Estado, a través del Ministerio
de Educación, detenta la propiedad de la gestión y el desarrollo
educativo.
A
esta conclusión llegó un estudio efectuado por la organización
profesional Populi (Políticas Públicas para la Libertad) en torno a la
nueva reforma que se ha previsto aplicar en la educación. Al presente,
sus contenidos están siendo motivo de consideración, sobre la base de
nuevas propuestas que han formulado los maestros urbanos, la Iglesia
Católica y otros sectores vinculados con la educación.
El
estudio de Populi anota que uno de los problemas de aquella concepción
es que parte del supuesto, bastante fuerte y poco sustentable, de que
el Estado puede ser identificado como un ente que goza de un
conocimiento supremo en la sociedad boliviana, aparte de desconocer la
capacidad individual de las personas que generen iniciativas para que
resuelvan los problemas educativos.
Populi
sostiene también que un punto todavía más preocupante es la imposición
de un programa obligatorio de educación sumando juicios valóricos e
ideológicos, lo cual es una clara violación al derecho de los padres de
familia de determinar soberanamente la educación “básica” que se les
impondrá a sus hijos.
En
suma, la mayor preocupación que debe tenerse es en la calidad de la
educación que se espera impartir. En 1997, la Unesco realizó una
evaluación del desempeño educativo de varios países de América Latina
en las ramas de literatura y matemáticas. Los resultados, en el caso de
Bolivia, fueron muy inquietantes.
Se
estableció que la calidad de la educación pública en Bolivia es
bastante inferior a la de todos los otros países sometidos a examen.
Por tanto, la nueva reforma educativa tendría que estar más dirigida a
la calidad y no tanto a los efectos ideológicos que se quieren lograr.
Publicado en: La Razón
Fecha: Miércoles, Noviembre 22 de 2006
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